Familia, hoy quiero hablarles de algo que nos toca a todos. Muchas veces llegamos cansados del trabajo, nos tiramos en el sillón y nos perdemos en la pantalla del celular mientras nuestros hijos están en su propio mundo jugando en la consola.

¿Y si cambiamos la dinámica?

Jugar videojuegos con tus hijos no solo es una forma de pasar el rato. Es entrar a su mundo, entender sus retos, celebrar sus victorias y, lo más importante, crear recuerdos que van a atesorar para siempre. No importa si eres malísimo en el Mario Kart o si no le atinas a nada en el Fortnite. Lo que ellos valoran es que papá o mamá están ahí, compartiendo su pasión.

Así que este fin de semana, te reto: suelta el celular, agarra el control número 2 y dile a tu hijo "enséñame a jugar". Te prometo que valdrá la pena cada segundo.