¡Qué onda, familia!

Hoy quiero hablarles de un título que, neta, es una joya para compartir con los chamacos en casa: Mario Kart 8 Deluxe. Si me conocen, saben que mi prioridad es encontrar juegos que nos unan, que saquen risas y, por qué no, un poquito de competencia sana.

Diversión para todos los niveles

Lo chido de Mario Kart 8 Deluxe es que es súper accesible. No importa si tus hijos son unos prodigios de los videojuegos o si apenas le están agarrando la onda al control. La mecánica de lanzar caparazones, usar plátanos y esquivar obstáculos es intuitiva. Además, tiene unas opciones de asistencia geniales, como la dirección asistida y el auto-acelerado, que ayudan un montón a los más peques (o hasta a nosotros cuando andamos medio despistados).

Habilidades que desarrollamos

Más allá de la diversión pura, este juego nos ayuda a desarrollar varias cosas. Fomenta la coordinación mano-ojo, la toma de decisiones rápida (¿lanzo el caparazón ahora o espero?) y el trabajo en equipo si juegan en parejas. También, y esto es clave, les enseña a manejar la frustración. Porque sí, a veces te tiran un rayo justo antes de la meta, ¡pero hay que levantarse y darle la revancha!

¿A partir de qué edad?

Yo lo recomiendo sin miedo para niños a partir de los 6 años. Los controles no son complicados y los escenarios son coloridos y llamativos. Obviamente, la experiencia cambia mucho cuando juegan contra los papás, se vuelve más estratégico y competitivo. Pero incluso entre hermanos o amigos, la van a pasar increíble.

Mi veredicto como Papá Gamer

Neta, Mario Kart 8 Deluxe es una inversión que vale cada peso. Es de esos juegos que sacas una y otra vez, en fiestas, en tardes tranquilas o cuando simplemente quieren pasar un rato de calidad juntos. Si todavía no lo tienen en su Nintendo Switch, ¡corran por él! La van a pasar bomba, se los aseguro.

¡Nos vemos en la pista, familia!