¡Qué onda, familia!

Como papá de cuatro chamacos y director de la Academia Mexicana de Esports, créanme que sé lo que es buscar esos momentos chidos para conectar con los hijos, y más si es a través de los videojuegos.

La neta es que no todos los juegos son para sentarse juntos en el sillón. Hay unos que son más para rifarse solo, o para competencias intensas. Pero cuando se trata de diversión familiar, hay que buscar algo que todos puedan disfrutar, sin importar mucho la edad o la habilidad.

La joya de la corona para jugar juntos

Después de echarle coco y de probar un buen de títulos con mis hijos, hay uno que se me viene a la mente inmediatamente y que es un hitazo: Super Mario Odyssey para el Nintendo Switch.

Este juego es una locura de buena. Mario anda de aventura por un montón de reinos súper diversos, recolectando Lunas de Energía para rescatar a la Princesa Peach de las garras de Bowser. Lo chido es que puedes controlar a casi todo lo que se mueve con su sombrero Cappy, ¡y eso abre un mundo de posibilidades!

¿Por qué es perfecto para la familia?

  1. Cooperativo flexible: Lo más padre es que el modo cooperativo, aunque es un poco limitado (uno controla a Mario y otro a Cappy), funciona. Está chido para que los más pequeños ayuden a su hermano o papá sin que el juego se vuelva frustrante para ellos.
  2. Fácil de aprender, difícil de dominar: Los controles básicos son súper sencillos, cualquiera puede moverse y saltar. Pero para conseguir todas las Lunas y secretos, ¡ahí sí te la rifas y desarrollas un montón de habilidad espacial y reflejos!
  3. Exploración y creatividad: Los mundos son tan amplios y llenos de cosas que hacer que te invitan a explorar. Ver a los chamacos descubrir secretos por su cuenta y sentirse orgullosos de sus hallazgos, eso no tiene precio.
  4. Apto para todas las edades: Literalmente, desde que empiezan a agarrar un control hasta los más clavados, todos le pueden entrar. No hay violencia gráfica, la historia es súper ligera y la música es pegajosa.

Mi experiencia personal

Yo he jugado horas con mis hijos, y me encanta ver cómo se retan entre ellos para ver quién encuentra más Lunas o quién logra los saltos más imposibles. Hemos pasado tardes enteras picados, riéndonos de las ocurrencias de Mario y descubriendo cada rincón de los reinos. Es un juego que fomenta la comunicación y el trabajo en equipo, ¡y eso es neta un win-win para cualquier papá gamer.

Si buscan una experiencia que una a la familia, que saque sonrisas y que deje recuerdos chidos, Super Mario Odyssey es la opción. ¡Anímense a jugarlo!