Después de 20 años sin una nueva entrega principal, Onimusha finalmente está de regreso con Onimusha: Way of the Sword, un juego que busca recuperar una de las sagas más recordadas de Capcom, pero adaptándola completamente a una generación moderna.
Y desde los primeros minutos queda bastante claro que Capcom no quería simplemente vivir de la nostalgia. Way of the Sword mantiene elementos clásicos de Onimusha, como los Genma, el Guantelete Oni, la absorción de almas y los enfrentamientos con espada, pero los lleva hacia un sistema de combate mucho más moderno, agresivo y espectacular.
El resultado es un juego de acción que combina combates intensos, exploración, elementos sobrenaturales y una ambientación japonesa bastante oscura.

¿De qué trata Onimusha: Way of the Sword?
La historia nos lleva al Kioto de comienzos del periodo Edo, pero evidentemente no estamos hablando de una recreación completamente histórica.La ciudad ha sido transformada por una misteriosa fuerza conocida como Malice, mientras criaturas conocidas como Genma comienzan a aparecer y convierten diferentes lugares de Kioto en escenarios completamente deformados y llenos de muerte.En medio de todo este caos aparece nuestro protagonista: un samurái que termina utilizando el legendario Guantelete Oni.
Este artefacto le proporciona el poder necesario para enfrentarse a los Genma y absorber las almas de los enemigos derrotados. Sin embargo, cargar con este poder también significa entrar en un conflicto que va mucho más allá de simplemente eliminar monstruos.

El combate es el verdadero protagonista
Si existe un apartado en el que Onimusha: Way of the Sword realmente quiere destacar es en su combate.Las peleas tienen muchísimo peso.Aquí no estamos simplemente presionando el botón de ataque hasta derrotar al enemigo. Hay que observar sus movimientos, defenderse, esquivar y encontrar el momento adecuado para contraatacar.Cada golpe de la espada transmite una sensación bastante contundente.Cuando bloqueamos un ataque, cuando chocan las espadas o cuando realizamos un contraataque correctamente, el juego utiliza animaciones, sonido y efectos visuales para hacer que el enfrentamiento se sienta brutal.
Y esto hace que incluso algunos combates relativamente pequeños puedan sentirse como auténticos duelos.
El juego también recompensa aprender los patrones de los enemigos.
Si solamente atacamos sin pensar, muchos Genma pueden castigarnos rápidamente. En cambio, cuando comenzamos a dominar las defensas y contraataques, las peleas se vuelven muchísimo más satisfactorias.
El regreso del Guantelete Oni
Otro elemento fundamental es el Guantelete Oni.
Los seguidores de la saga reconocerán inmediatamente su importancia.
Después de derrotar enemigos podemos absorber las almas que dejan atrás, recuperando uno de los elementos visuales y jugables más característicos de Onimusha.
Es una mecánica relativamente sencilla, pero resulta tremendamente satisfactoria.
Después de una batalla llena de enemigos, ver cómo todas esas almas terminan siendo absorbidas por el guantelete inmediatamente recuerda a las entregas clásicas.
Además, este sistema está integrado con la progresión y las capacidades del protagonista.
De esta forma, derrotar enemigos no solamente sirve para avanzar por la historia, sino también para incrementar nuestro poder y prepararnos para enfrentamientos cada vez más complicados.
Los enemigos
Los Genma también son una parte fundamental de la experiencia.
Tenemos enemigos relativamente pequeños que funcionan como soldados básicos, pero conforme avanzamos aparecen criaturas muchísimo más grandes, grotescas y peligrosas.
Y aquí el diseño artístico hace un trabajo excelente.
Muchos enemigos parecen una combinación entre demonios tradicionales japoneses y criaturas completamente deformadas.
Eso permite que el juego mantenga una identidad visual muy particular.
Además, la variedad de enemigos obliga a cambiar nuestra forma de combatir.
Algunos son rápidos y agresivos, otros pueden resistir muchos ataques y existen enemigos capaces de obligarnos a mantener nuestra distancia antes de encontrar una oportunidad para atacar.
Los enfrentamientos contra enemigos grandes son especialmente interesantes porque ahí es donde el sistema defensivo y los contraataques cobran todavía más importancia.

Los jefes son uno de sus mayores atractivos
Como era de esperarse, los combates contra jefes son uno de los puntos donde Way of the Sword puede mostrar todo lo que ofrece su sistema de combate.
Aquí tenemos enfrentamientos mucho más elaborados donde aprender los patrones del enemigo es fundamental.
Los jefes pueden cambiar completamente el ritmo de una pelea, utilizar ataques difíciles de bloquear y obligarnos a aprovechar todas las herramientas disponibles.
Pero lo mejor es la presentación.
Los combates tienen esa sensación cinematográfica que esperamos de un juego moderno de Capcom, pero sin convertir todo en una simple secuencia automática.
Derrotar a un jefe después de comprender finalmente sus movimientos proporciona una satisfacción enorme.

Kioto es prácticamente otro personaje
Uno de los aspectos que más personalidad le da al juego es su ambientación.
La aventura ocurre en Kioto, pero no en una versión normal de la ciudad.
Estamos recorriendo una interpretación oscura y sobrenatural de diferentes lugares históricos, transformados por la presencia de los Genma y por las fuerzas malignas que afectan la región.
Templos, calles, edificios tradicionales y zonas reconocibles de la arquitectura japonesa aparecen completamente deformados.
Esto crea un contraste visual excelente.
Por un lado tenemos lugares hermosos y detallados y, por el otro, cadáveres, sangre, criaturas demoníacas y estructuras afectadas por fuerzas sobrenaturales.
Hay momentos donde simplemente detenerse para observar los escenarios vale la pena.
Exploración
Aunque el combate es claramente el elemento principal, el juego tampoco consiste únicamente en pasar de una pelea a otra.
La exploración tiene bastante importancia.
Los escenarios esconden objetos, caminos secundarios y diferentes recompensas que invitan a investigar antes de continuar hacia el siguiente enfrentamiento.
Esto ayuda a romper el ritmo.
Podemos pasar de una batalla bastante intensa a unos minutos mucho más tranquilos explorando un templo o buscando una ruta alternativa.
Y esta estructura funciona especialmente bien para Onimusha.
Las entregas originales nunca fueron simplemente juegos de acción pura. También tenían exploración, acertijos y momentos donde era necesario observar los escenarios.
Way of the Sword intenta conservar parte de esa filosofía mientras la adapta a mapas mucho más detallados.

Una ambientación espectacular
Visualmente, Onimusha: Way of the Sword es impresionante.
La iluminación juega un papel enorme.
Los escenarios oscuros utilizan fuego, lámparas y diferentes fuentes de luz para crear ambientes bastante inquietantes.
Los modelos de los personajes tienen muchísimo detalle y las animaciones durante el combate ayudan enormemente a transmitir la violencia de cada enfrentamiento.
La sangre también tiene bastante presencia.
Y no parece estar simplemente para hacer el juego más violento.
Forma parte de la identidad visual.
Estamos en una historia oscura donde samuráis y monstruos se están despedazando con espadas, por lo que las peleas pueden ser bastante gráficas.
Esto ayuda a diferenciarlo de otras aventuras samurái más estilizadas o heroicas.
Sonido y música
El apartado sonoro complementa perfectamente al combate.
Los golpes de las espadas tienen muchísimo peso y escuchar el choque entre dos armas ayuda a entender inmediatamente cuándo realizamos correctamente una defensa.
Los enemigos también cuentan con sonidos bastante perturbadores que ayudan a reforzar esa sensación sobrenatural.
La música, por su parte, sabe cuándo mantenerse relativamente tranquila y cuándo aumentar la intensidad.
Durante algunos combates importantes se convierte en una parte fundamental de la escena.
Pero posiblemente lo mejor sea precisamente cómo utiliza el silencio.
Hay momentos de exploración donde prácticamente solamente escuchamos nuestros pasos y los sonidos ambientales, creando la sensación de que algo puede aparecer en cualquier momento.
La dificultad
Way of the Sword puede ser exigente, especialmente si intentamos jugarlo como un hack and slash donde simplemente podemos atacar constantemente.
No funciona así.
El juego quiere que aprendamos a defendernos.
Y durante las primeras horas puede existir un pequeño periodo de adaptación.
Pero una vez que comprendemos el ritmo de las peleas, todo cambia.
Empiezas a identificar cuándo defenderte, cuándo contraatacar y cuándo puedes permitirte realizar una combinación más larga.
Esa evolución como jugador es probablemente una de las partes más satisfactorias de la experiencia.
No solamente mejora nuestro personaje.
También mejoramos nosotros.
¿Tiene puntos negativos?
El fuerte enfoque en el combate significa que algunos jugadores pueden encontrar ciertos enfrentamientos repetitivos después de varias horas, especialmente cuando aparecen grupos de enemigos similares.
También existe una curva de aprendizaje que puede resultar algo frustrante para quienes esperen una experiencia completamente enfocada en atacar sin preocuparse demasiado por la defensa.
Otro punto que dependerá muchísimo de cada persona es el cambio respecto a los juegos clásicos.
Way of the Sword claramente conserva el ADN de Onimusha, pero estamos hablando de una reinterpretación moderna.
Quien espere exactamente el mismo ritmo, cámaras y estructura de los títulos originales probablemente tendrá que acostumbrarse.
Pero creo que intentar copiar exactamente un juego de hace más de veinte años habría sido un error.
La saga necesitaba evolucionar.
¿Es necesario jugar los anteriores?
Una de las mejores cosas de Way of the Sword es que puede funcionar perfectamente como una puerta de entrada a Onimusha.
Conocer los títulos anteriores permite reconocer elementos como los Genma y el Guantelete Oni, además de entender mejor algunos conceptos tradicionales de la franquicia.
¿Es perfecto?
No.
Puede tener momentos donde algunos combates se sienten repetitivos y su enfoque moderno posiblemente no convencerá por completo a quienes únicamente querían una copia de los Onimusha clásicos.
Sin embargo, como regreso de una franquicia que llevaba demasiado tiempo desaparecida, Way of the Sword consigue encontrar un buen equilibrio entre respetar su pasado y construir algo nuevo.
Es sangriento, espectacular, desafiante y, sobre todo, tremendamente divertido cuando consigues dominar su combate.
Para los veteranos significa volver a enfrentarse a los Genma después de tantos años.
Para los nuevos jugadores puede ser la oportunidad perfecta para descubrir por qué Onimusha fue una franquicia tan importante para Capcom.
Y después de terminarlo, probablemente lo más importante que deja Way of the Sword es una sensación bastante sencilla:
esperemos que Onimusha haya vuelto para quedarse por mucho más tiempo.